Opinión

Por qué yo pienso que es mejor ser honestos en el camino espiritual

20/06/2019  ·  Harwe Tuileva  ·  Opinión

Antes de ayer me dieron las calificaciones de fin de curso de mi hija mayor, de cuatro años. Fueron todo lo buenas que puede esperarse para una niña de esa edad, que debe jugar, aprender a convivir e ir descubriendo el mundo.

Ese día, mi madre llamó para saber cómo habían salido las notas de la niña, y estuve a muy muy poco de engrandecerlas un pelín. Yo fui muy buena estudiante, y mi madre (como yo) tiene unos estándares muy altos, así que temí que si le decía que la niña no sobresalía en algo, probablemente arrugara la nariz (os juro que podría escuchar ese gesto a través del teléfono) y me soltara algún discurso sobre lo buena estudiante que era yo, lo difícil de la generación de ahora, lo mucho que han cambiado los niños, la necesidad de más disciplina, o algo similar. Aún a sabiendas de que esto podía pasar, opté por ser honesta: le conté lo bueno y lo que tenía que trabajar con la cría para ayudarla a desarrollarlo durante el verano, sin más. Para mi sorpresa, al no hacer justificaciones sino presentar unas necesidades, mi madre se lo tomó como algo de lo más normal.

Tras eso, me quedé pensando en lo importante que es la honestidad en nuestras vidas, porque muchas veces somos deshonestos debido a que tenemos inseguridades o miedos, principalmente miedo al rechazo. Es así también en el camino espiritual, sobre todo para los paganos. Tenemos una gran falta de certezas en nuestro camino y, además, hemos tenido la mala suerte de vivir en la época de las redes sociales. Gracias a LinkedIn, Facebook, Instagram, YouTube o Twitter, nos convertimos no en personas, sino en currículums andantes. Ponemos una trayectoria por delante de quiénes somos, con esas inseguridades, miedos y prejuicios, y validamos nuestros conocimientos a través de cursos. Que no está mal, pero también hay otras formas de llegar a la práctica de las religiones paganas, y no siempre es a través de entrenamientos.

Hoy estaba hablando de este tema con un amigo y me ha puesto el ejemplo de Kathy Jones. Es una persona que ha creado una tradición para dar respuesta a unas necesidades que había en la comunidad. Otro ejemplo es la ya fallecida Lady Olivia Robertson, que creó la Fellowship of Isis y sus rituales a través de auto-gnosis y a partir de sus propias interpretaciones de la mitología. Ambas dos reconocieron que se trataba de un trabajo que habían empezado por ellas mismas e, independientemente de sus trayectorias anteriores, no tuvieron que justificarlo con entrenamientos secretos ni linajes que se pierden en las brumas del tiempo y la memoria. Simplemente, hicieron algo para arrojar luz en un aspecto, comprobaron que funcionaba y resultó que les servía a otras personas.

Sin embargo, en esta era del currículum vitae, la primera reacción ante el miedo a ser rechazados por los demás es correr a justificarse con cursos que acreditan lo que sabemos. Adicionalmente, algunos caemos en lo que yo me sentí tentada de hacer con mi madre: adornar la verdad. Yo creo que en un mundo de incertidumbres como el que vivimos en esta comunidad debido a su juventud, es importante reconocer que no siempre vamos a saberlo todo, que a veces nos tenemos que sacar cosas «de la manga» para rellenar los huecos, o admitir que tenemos ángulos ciegos. En definitiva, que necesitamos de la experimentación propia (a poder ser, repetida y contrastada) para ir en alguna dirección.

Esto no solo es beneficioso para uno mismo: ¡es beneficioso para la comunidad entera! Al admitir que tenemos un área en desarrollo, estamos abriendo la puerta a contribuciones de otras personas. Al admitir que tenemos una hipótesis, estamos invitándonos e invitando a otros a probarla o desmentirla. Pero para ello necesitamos ser honestos, dejar de inventarnos linajes que se pierden en las brumas del tiempo, dejar de inventarnos iniciaciones y entrenamientos de terceras personas que nunca existieron. Ir con la verdad de cara al mundo, que al final todo se sabe y creo que crecemos más cuando nos abrimos a los demás, con lo bueno y con lo menos bueno.

Admito que no he sido 100% honesta en mi vida, ¿quién lo es? Y por ello no se trata de darse golpes de pecho, que eso es muy cristiano. Se trata de valorar los pequeños gestos de honestidad en los demás cuando nos dicen que tienen algo que no son capaces de ver, que les abruma la incertidumbre. Animar a la gente a experimentar por sí misma, e impulsar a que lo compartan, porque igual que esta es una comunidad joven, no siempre lo será y no sabemos a quién estaremos inspirando dentro de unos años.

Etiquetas: honestidad

8 comentarios

  1. Me ha encantado, estoy muy de acuerdo. Esta es una conversación que está muy a la orden del día, y es que muchas personas no tienen el valor de presentarse y reconocer que no tienen un linaje o no han querido tenerlo. Pero en definituva es una vida de estudio y práctica.

    1. Efectivamente, hay que asumir que es una vida de estudio y práctica, que el título no es el fin sino un medio quizá, o a veces ni siquiera te sirve como medio. ¡Depende tanto de la persona!

  2. Tampoco es tan fácil contar en que cojeas, si lo dices no te escuchan o pasan de ti directamente. No todos son así, menos mal, pero si la mayoría.!!!

    1. Habría que empezar a romper el ciclo, no solo por nosotros, sino por los que vienen detrás.
      Es muy duro quitarse todos los disfraces y todos los títulos, lo digo por experiencia, y presentarte al mundo sin pretensiones, tal y como eres. Si aceptas una máscara que sabes que es deshonesta también estás siendo deshonesto, lo sé por experiencia también.

  3. Me gusta mucho que puntualices la práctica, la vulnerabilidad y el abrirnos a que otros aporten sus experiencias y sus valores. Qué bonito!
    No quiero ser cínica especialmente estando Lilith en Piscis, pero mucho me temo que tu artículo se va a confundir por el lado del estudio en vez de por el lado de la cooperación y la práctica. Porque la titulitis va muy de la mano de la libritis. Es decir, aquellos que no se apoyan en títulos, más o menos etéreos, pero se apoyan en los muchos libros que han leído. Sin captar que lo uno es igual que el otro. En fin, que viva la auto gnosis!

    1. Vayamos poco a poco, piano piano. Primero, se deja caer el mensaje. Luego, va calando, la gente comparte, se habla… algunos me discuten, otros me dicen que bravo, que ole mis ovarios. Lo importante es crear la conversación, tener el valor de decirnos unos a otros qué pensamos. Crear el revuelo. Dentro de unos años, hablaremos. 😉

  4. Si no eres honesta al 100 tú no lo es nadie 😊. Ser honesto y humilde son cualidades que pocas veces se ven en este mundillo lleno de ruido y cursos de todos los colores pero cuando encuentras a alguien así es un bien preciado. Elefantes rosas venid a mí!

    1. Efectivamente, estos elefantes rosas son así, pero porque tenemos miedo. Nos escudamos tras títulos, cursos, libros, palabras de otros, nunca las nuestras. Yo me he escudado en tradiciones, en túnicas, en parches en una estola. ¿Cuánto de eso soy yo? Te lo digo ya: nada. Nada de eso es representativo de mí, ni de nadie, porque somos una miríada de aspectos perfectamente imperfectos, vulnerables, como en un espejo roto que nos devuelve nuestra propia mirada estrábica y, al final, capaces de sacar un millón de destellos de un simple rayo de sol. Dejemos que esos espejos rotos e imperfectos reflejen lo bello de ser vulnerable, feo, anormativo.
      Te quiero y lo sabes.

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