divinidad

Mirando a la gente con las gafas rosas del Amor

29/06/2019  ·  Harwe Tuileva  ·  divinidad

El año pasado estuve insoportable.

Quizá podía ser un efecto secundario de pertenecer a la «Sociedad de la Falta de Sueño» en la que ingresas por la puerta grande cuando tienes niños pequeños, quizá era que estaba pasando por mi bajada a los infiernos voluntaria, el caso es que el enanito Gruñón a mi lado era un verdadero encanto.

Pero como no me gusta ser así y tampoco creo que sea mi estado natural, pedí a una Diosa local con la que tengo una excelente relación que me permitiera cambiar mi percepción del mundo. Y lo primero que me dijo era que tenía que permitirme ver a las personas con ojos de Amor, para ver el Amor dentro de mí misma y volver a mi ser.

Así que llevo unos meses haciendo el experimento de ver a la gente con lo que yo llamo las «gafas rosas», que consiste en ver a la gente y a mí misma a través del filtro del Amor Incondicional, y esto es lo que he aprendido:

– Todo el mundo ha vivido alguna tragedia. Lo digo muchas veces, ninguna vida es fácil, pero gracias a las gafas rosas lo veo con más claridad que nunca. La vida es una tragicomedia, la mayor parte de la gente vive sin perder el sentido del humor, pero a todos indistintamente nos han sacudido los cimientos en alguna ocasión.

-La empatía con los demás te ayuda a no ver las críticas como ataques personales. Sabiendo que alguien puede tener un mal día, las cosas se relativizan mucho más, se toman de una forma menos personal.

-Ponerse las gafas rosas te ayuda a identificar a la gente tóxica y a huir de ella, porque al ver con Amor a los demás también te ves con Amor a ti mismo. Si no puedes verle lo bueno a alguien sin salir escaldado tú, es decir, si alguien solo se porta bien para hacerte daño después, o para sacar algo de ti, entonces cuídate y pon distancia. Eso es lo que he aprendido en los últimos meses que he llevado esta actitud.

-Las gafas rosas me ponen de buen humor porque siento que, a través de ellas, crezco como persona. Me hacen comprender y compadecer a la gente, me ayuda a ayudarlas y, también, aprendo de las situaciones ajenas. También me siento más unida a las personas, sobre todo a las que tengo más cerca y me aguantan día tras día.

¿Y tú? ¿Te has probado alguna vez las gafas rosas?

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